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“Cuando la alimentación es mala, la medicina no funciona; cuando la alimentación es buena, la medicina no es necesaria” Proverbio

Mucho se ha hablado a lo largo de los años sobre la comida saludable, no hace mucho tiempo era yo la burla de algunos amigos y familiares por mi forma estricta de alimentarme, que ha decir verdad no tiene nada de estricta, pero muchos asumen que el que yo me prive de tomar refrescos, comida chatarra, o algún pastelillo lo ven como que estoy haciendo un gran sacrificio por ello, el que yo trate de tener una alimentación balanceada parece a sus ojos como una penitencia.

No puedo hacer nada por cambiar sus creencias, a decir verdad no podemos hacer nada por cambiar las creencias de la gente en general en torno a esto, con el tiempo me volví una crítica muy severa cuando veía alguien con sobrepeso, un buen amigo que tuve al que alguna vez le increpaba por su sobrepeso y que comía con singular alegría, siempre tenía un argumento para decirme que yo podía morir más probablemente antes que él por mi exceso de correr, para tristeza mía y de su familia murió hace unos años no por el sobrepeso sino por lo que trae como consecuencia, porque nadie muere de sobrepeso, ¡morimos por las consecuencias!

Sin embargo, yo he cambiado mi perspectiva tan tajante sobre lo que pensaba de porque la gente no se cuidaba, eso fue debido a una plática de Tedx que escuche acerca de la comida, impartida por una joven llamada Carla Mezo, Bióloga y Maestra en Ciencias en Biomedicina Molecular egresada del Instituto Politécnico Nacional, hoy mi perspectiva es que la gente que tiene sobrepeso tiene una adicción, como ella misma lo explica, pueden escuchar la conferencia aquí.

He tenido oportunidad de estudiar acerca de este gran tema que es la alimentación sana, mi amiga Mari Orcina una destacada Nutrióloga en España y comprometida con este tema hace trabajo de voluntaria en África, y parte de su argumento es que a medida que se alimente bien a la población la salud mejorara considerablemente.

Así que me gustó mucho la iniciativa del grupo @cocinamosmexico que se formó a partir de un pensamiento que llevo a una idea, como decía Abelardo Marcondes,  fundador de este proyecto, si con la llegada de la pandemia tenía que quedarse en casa a cocinar, pues cocinar dos platos más para alguien no era un gran trabajo, sin embargo esos dos platos más se han convertido en más de dos mil comidas por semana en las ya mas de 8 semanas que llevan organizando esto, en donde se sumaron voluntarios de la sociedad civil y algunas empresas y se ha podido alimentar a mucha gente sin hogar y sin recursos.

Pero organizar un trabajo como este requiere logística, muchas veces queremos ayudar, pero no sabemos cómo empezar, pues lo mejor es acercarse a personas que ya estén organizadas y a las cuales uno pueda incorporarse ayudando.

Así fue como @cocinamosmexico se acercó al padre Benito quien ya viene haciendo esta labor de alimentar a la gente dando desayunos desde hace 4 años en la iglesia de la Santa Cruz que se ubica en pleno centro de la ciudad de México en una de las zonas más marginadas de la capital, como consecuencia de la pandemia muchos refugios y comedores del gobierno para gente sin hogar han sido cerrados, sin embargo el padre Benito es uno de los pocos refugios que siguen abiertos y sirviendo desayunos y que ahora en la época de la pandemia ha recibido con gusto la iniciativa de @cocinamosmexico para entregar comidas a la gente que no tiene acceso a un buen alimento.

¿Cuál es el objetivo de esto? No solo se trata de llevar comida, se trata de llevar comida saludable y un mensaje de que no están solos y que todos estamos en el mismo barco.

Entonces recuerdo lo que Mari Orcina ha dicho, cuando fortalecemos el sistema inmunológico del cuerpo alimentándolo bien, tenemos una gran posibilidad de que ese cuerpo resista los estragos de esta o cualquier otra enfermedad, ella misma fue promotora de una iniciativa similar en España, donde repartieron comida por semanas a gente vulnerable.

Hoy estuve en la Iglesia de la Santa Cruz, es toda una impresión ver a tanta gente formada esperando por un plato de comida, el padre Benito los mantiene en orden y bendice los alimentos antes de empezar a repartirlos,  conforme se iban acercando para recibir el contenedor que tenía pasta, cereal y algo de proteína, yo entregaba un bolillo a cada persona tan rápido como me era posible para que la fila siguiera avanzando, lo único que podía ver era cientos de rostros de niños, mujeres, hombres enfermos, personas de edad, algunos con los estragos terribles que dejan las adicciones, pero todos agradecidos, pienso en cuantas historias hay detrás de cada una de esas gentes, a cada bolillo que entregaba recibía un gracias o una bendición, es difícil estar ahí y que no se te haga un nudo en la garganta, algunas veces me he cuestionado porque unos estamos en unas condiciones y otros en otras, la respuesta a esa pregunta es: no lo sé, no hay respuesta. Lo único que me queda pensar es que los que estamos en mejores condiciones por mínimas que sean, tenemos la obligación de apoyar a los otros que no lo están, esto no es cuestión de gobiernos, o partidos o empresas, esto es una mera cuestión humanitaria, yo leo cientos de comentarios en las redes, sobretodo de corredores, montañistas y deportistas que dicen que extrañan ya salir, de gente que quiere volver a restaurantes, viajar, los cines, abrazar a sus gentes, las redes llenas de videos con rutinas de ejercicios y retos de carreras, es bueno mantener el cuerpo en buena forma y saludable, pero que pasaría si cada uno cada día  hubiéramos hecho algo por alguien desde que empezó la pandemia, que pasaría si a partir de ahora hago algo para mí, mi familia y un desconocido.

Lo que surgió como una idea de cocinar para dos personas más, se ha viralizado a algunos otros estados del país, la pandemia pasara, las gentes están urgidas de volver a sus vidas, para el padre de la Iglesia de la santa Cruz dar un desayuno todos los días es un compromiso que seguirá como hasta ahora.

Yo me pregunto después de la pandemia ¿qué sigue? Las gentes que yo vi hoy, no parece que vayan a cambiar su situación cuando regresemos a nuestros trabajos, a las escuelas a la vida que conocemos.

Platicaba con Cristina la encargada de la logística de recibir, entregar, distribuir el trabajo, contar comidas, en el centro de acopio, una mujer muy fuerte que lleva más de 8 semanas al pie del cañón y que coordina todo, como me lo contó Xuxu (@xugarlicious), hoy se notaba un poco cansada, pero hace una labor de coordinación titánica.

Es cierto no tengo una respuesta de porque unos estamos en condiciones mejores que otros, pero eso no debería ser un impedimento para llevar a cabo lo que una vez Theodore Roosevelt (el vigésimo sexto presidente de Estados Unidos) dijo:

Haz lo que puedas, con lo que tengas, donde estés.

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