El sentimiento de las Montañas: Ultra Trail Chignahuapan.

Categories EditorialPosted on

Estamos viviendo una época donde practicar deporte o hacer deporte está muy de moda. Tanto que está llegando a convertirse en un gran negocio para algunos organizadores de pruebas.

Masificaciones en carreras tanto de asfalto como por montaña en pruebas de grandísima importancia como el Ultra Trail Mont Blanc, o el Maratón de Nueva York, por mencionar algunos eventos en los que obtener un lugar no es un proceso fácil

Tanto las carreras por asfalto como las de montaña suponen un esfuerzo muy grande para nuestro cuerpo y para nuestro bolsillo.

 Pero lo más importante de todo es que supone una constancia, sacrificio, trabajo de meses, y por supuesto siempre estarán los atletas para quienes esto es una profesión y acabaran en los primeros puestos, pero el mayor mérito quizás lo tengamos las personas comunes, las que tenemos que trabajar 8 horas o más, atender a la familia, los entrenamientos, cuidar de las lesiones y trabajar para cubrir el gasto

Porque no todo es llegar y salir corriendo. Todo lleva un gasto extra como es transporte, alojamiento, comida, material deportivo, etc.

Pero lo peor de todo, es que aun sabiendo todo esto, somos los primeros en seguir con este tipo de vida tan satisfactoria.

Hay que saber disfrutar la vida de diferentes maneras y Practicar deporte como forma de vida es una de las mejores que yo he encontrado

Este fin de semana regrese a las montañas, a la naturaleza, al sol quemando mi cara, a los tenis mojados en el rio, al cansancio, pero todo vale la pena

Fue una carrera distinta, porque tuve oportunidad de correr por primera vez en la montaña con mi “pequeño” hijo, con sus 1.75 metros y creciendo, su zancada se convierte en dos pasos míos, sin embargo, lo hemos disfrutado enormemente.

Esta vez el punto de encuentro fue Chignahuapan, uno de los nueve pueblos mágicos del estado de Puebla.

Frogs trail México, son los organizadores de esta y otras carreras que integran el circuito de ultra distancia de Pueblos Mágicos, y aunque no soy fan de ningún organizador, debo reconocer el trabajo que hacen, marcando la ruta, teniendo el abasto, desde que sale el primer corredor hasta el ultimo, ahí los vi, a todo el staff, cansados, con frió, pero cada que llegaba un corredor, se levantaban y aplaudían para reconocer el esfuerzo que cada uno hace.

Existen una gran cantidad de leyendas urbanas acerca de las carreras de montaña

  • Correr por montaña es mucho más duro.
  • Es malo para las articulaciones, te destrozas las rodillas.
  • Tienes muchas lesiones, sobre todo con los esguinces.
  • Miedo a las bajadas o a terrenos irregulares.
  • Tienes que estar más preparado físicamente.

Todos los corredores las hemos escuchado, sin embargo, según los expertos y mi propia opinión es que:

  • Correr por montaña no es mucho más duro, como el seguir un ritmo constante que ocurre en las carreras de asfalto
  • La carrera por asfalto es mucho más agresiva para nuestras articulaciones debido al impacto que ejerces contra el asfalto.
  • Hoy en día miedo da correr en esta jungla entre coches, motos y peatones y banquetas mal niveladas  
  • El estado físico es importante, pero es igual para el asfalto y para la montaña

La sensación de encuentro con la naturaleza, con la montaña le agrega un extra de motivación e inspiración a cada paso

No estoy satanizando las carreras de asfalto, de hecho, también me gustan, prácticamente todos los corredores empezamos ahí, pero lo que yo he encontrado corriendo en las montañas, ha sido como un mantra, una sensación de bienestar y encuentro, que en esta ocasión pude compartir con mi hijo, y aunque todavía es joven para poder tener ese encuentro de meditación mientras corre, lo cierto es que disfrutamos mojarnos en el rio, saltar piedras, ir siguiendo las señales y llegar al abasto, y ver lo que nos ofrecían, era como un manjar para dos estómagos hambrientos y sedientos.


La meta estaba colocada a unos metros de la parroquia de Santiago Apóstol, una belleza de arquitectura, que sorprende por los colores brillantes de su fachada, antes de cruzar la meta, pasabas justo enfrente de la parroquia y de alguna forma extraña, parecía que volabas, quizás era una fuerza extra que venía de ahí.

Después del esfuerzo, tomar un almuerzo revitalizador en un pequeño restaurante llamado “La Magdalena” con un muy buen servicio, un menú de desayunos muy económico y unos platos abundantes, que pensé que no terminaríamos, pero el hambre era tanta que limpiamos el plato.

Caminar después por el Zócalo del pueblo, entramos a un pequeño negocio de Esferas, que se encuentra en la esquina de la Calzada de las Almas, su propietario, el señor Jose Luis Trejo, fue muy amable, nos dio una reseña del pueblo, nos habló del espectáculo de luz y vida que se presenta en noviembre y nos contó cosas de su vida, como si nos conociéramos de toda la vida, a pesar de que no compramos nada.

 ¿Por qué corro en la montaña?

Por esa sensación de fuerza física, mental y del alma que da el aire de las montañas, por esa confianza que da platicar con la gente de los pueblos, por esa gentileza y amabilidad con la que te tratan, porque, aunque tú sabes que eres una más entre todos los corredores, la gente del pueblo cuando llegas a la meta te aplaude, y te ve como un héroe, aunque no hayas llegado en primer lugar.

Hace casi un año que regrese de correr en el Everest, y había olvidado esta sensación de bienestar que era correr en la montaña.

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *