Nacidos para correr

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Uno debe convertirse en una persona fuerte antes de convertirse en un corredor fuerte

Acabo de terminar de leer el libro “Born to run” cuyo título en español es “Nacidos para correr” y me ha pasado algo muy curioso, apenas he terminado la última hoja  quería volverlo a empezar, como si se tratara de un paseo en carrusel y quisiera otra vuelta más y que las vueltas no terminaran, llevaba mucho tiempo queriendo leer este libro, y a propósito de mi viaje a las Barrancas del cobre en Chihuahua estaba tratando de apurarme más con su lectura, sin embargo es de esos libros que se saborean  mientras vas leyendo de poco a poco.

Demasiada historia, muchos personajes, una gran descripción de la Sierra Tarahumara sus paisajes y un montón de datos y teorías científicas.

Me alegra haberlo concluido después de regresar de las Barrancas, mientras lo leía podía poner imágenes en mi mente cuando describían algunos sitios, la calle principal del pueblo de Creel, llegar al pueblo de Urique que se encuentra al fondo de la Barranca del mismo nombre y que es la de mayor profundidad de las barrancas de la Sierra tarahumara.

Micah True es el personaje principal sobre el que se basa la historia y que en la vida real fue más conocido con el apodo de Caballo Blanco, nos lleva a través de la sierra tarahumara y describe la relación que llevo con los indios raramuris y como hizo de correr su modo de vida.

El libro nos describe paisajes de gran belleza, y nos lleva también de la mano de médicos, entrenadores, corredores, organizadores de carreras, antropólogos y alguno que otro especialista más, que ha tratado de analizar las cualidades de los indígenas raramuris y su habilidad innata para correr, después de leer este libro ha sido un placer descubrir que quizás es cierto, los seres humanos desde su origen nacimos para correr grandes distancias y fuimos perdiendo habilidades o simplemente se nos “olvido”.  entre los análisis que se hacen es  la comparación de correr con tenis de alta tecnología contra los huaraches de los raramuris una de las conclusiones a la que se llega es que a más tecnología puesta en un zapato de correr más estuvimos expuestos a lesiones, ¡cómo es posible que los hombres de la sierra tarahumara puedan cubrir grandes distancias con tan solo unos huaraches amarrados con cintillas por las pantorrillas! para ser sincera leer esto, alivio mi preocupación de no cambiar mis tenis de correr tan frecuentemente como dicen los expertos que se debe hacer o el no comprar tenis con mayor tecnología, que además en la vorágine comercial a veces “mejor” tecnología va asociado a un mayor precio.

Christopher McDougall su autor nos invita a viajar desde la evolución de la especie del hombre y como fuimos evolucionando para hacernos corredores, y como la necesidad de alimento se manifestó en la forma de perseguir a la presa en la época primitiva.

El libro es muchas historias en una gran historia, nos cuenta por ejemplo de la primera participación de los raramuris en La Leadville Trail 100  una carrera en un poblado de Estados Unidos, supe también para mi asombro que el gobierno mexicano en el año de 1928  y en forma un tanto surrealista, coloco a dos indígenas raramuris directamente  en la prueba de maratón  que se celebraba en los juegos olímpicos de Ámsterdam,  dado que estos hombres de la sierra corrían bastante, no había falla en dicho plan, por lo menos así supuso el gobierno. Los raramuris quedaron en los lugares 32 y 35 de aquellas olimpiadas, donde pudieron mostrar que, aunque es probable que corran muy rápido, éste no es el objetivo del porqué corren, sino el correr distancias muy largas para disfrutar. Para los rarámuri correr grandes trayectos es sinónimo de felicidad.  

El libro detalla la relación que Micah True (caballo blanco) logró de cercanía con los  tarahumaras tanto que en el 2006 organizó una carrera “amistosa” que juntó, a algunos de los mejores ultramaratonistas del mundo y a los mejores raramuris y se llevó a cabo en el pueblo de Urique, población cercana al asentamiento rarámuri, en la primera edición de esta carrera ganó el raramuri Arnulfo Quimare.

De esa manera sin planearlo fue el promotor de la primera carrera que año con año se lleva a cabo en Urique (el ultra maratón caballo blanco nombre dado en su honor) y que reúne a cientos de corredores internacionales mezclados con la comunidad tarahumara en una gran fiesta de hermandad, haciendo lo que aman más, que es correr.

Este libro no solo es para gente que corre, su valor real es un nuevo enfoque de ver la vida, a través de los ojos de los raramuris.

Micah True murió en marzo de 2012, salio a correr y ya no regreso, fue un hombre que sin quererlo quizás hizo mucho por los indígenas de la sierra Tarahumara. La muerte para el Rarámuri, al igual que para muchas culturas indígenas del mundo, representa un paso más para continuar viviendo, quizás Micah True haya transcendido y se encuentre corriendo en otra vida a través de montañas y ríos.

Sobre todas las partes lo que más me ha gustado es leer que a los raramuris correr los hace felices, me siento un poco identificada al leer esto, ¿Por qué que corredor serio o amateur no ha experimentado alguna vez esa sensación cuando corre?, ese placer que vas sintiendo por dentro, mientras das un paso y otro y oyes tu respiración, mientras tomas conciencia del momento y empieza a asomar una sonrisa en el rostro mientras abrazas el suelo con tus pies y abrazas la vida con el corazón.

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