SUPERARSE A UNO MISMO A BASE DE ESFUERZO, CONSTANCIA Y GANAS.

Categories Motivación, ReflexionesPosted on

 “Debes hacer las cosas que pienses que no puedes hacer”: Eleanor Roosevelt

He participado en muchas competencias a lo largo de mi vida, carreras cortas, maratones, disfrute el camino desde Rosarito a Ensenada y la hermosa zona de viñedos en Baja California mientras rodaba en bicicleta,  me arriesgue en el triatlón, incursione como relevo en el ironman 70.3, nadando y corriendo, llegue en treking hasta el campo base  del Monte Everest en diez días, para después bajarlo corriendo en 10 horas, pero hace unos días tuve una increíble experiencia al participar en el ultra trail Tlaxco un pueblito mágico en el estado de Tlaxcala, fue mi primera carrera de trail  en la distancia de 60 km, organizada por @frogstrailmx.

Así que ahí estaba en la línea de salida, una vez más tratando de saber si podría con esa distancia, con menos nervios que de costumbre. Ni siquiera quise averiguar cuantas mujeres participarían en la ruta, la mayoría harían la distancia de 15 o 30 km, que también tienen su propio reto, para mi toda la mujer que se arriesga a participar en cualquier distancia tiene mi admiración.

Pero en esta ocasión a diferencia de muchas otras veces ya no me pregunto que estoy haciendo aquí, esa pregunta ya no es importante, mis amigos mi familia y yo misma he aceptado que esta adrenalina de llevar al cuerpo más allá para ver de cuanto es capaz es lo que me mantiene día a día motivada, ahuyentando cualquier fantasma de infelicidad que pudiera querer aparecer, así que me dedique a observar mi entorno y como respondía mi cuerpo.

Hace algunos días leí la declaración que hizo el famoso atleta keniano Eliud Kipchoge (pueden leerlo aquí)  https://www.efe.com/efe/espana/deportes/kipchoge-no-se-trata-de-romper-un-record-sino-hacer-historia/10006-4043339

Acerca de su intento por correr el maratón por debajo de las 2 horas.

“No se trata de romper un récord, sino de hacer historia, Mi único objetivo es dejar el mensaje a más de tres mil millones de personas de este planeta de que ningún ser humano TIENE LIMITES. Y la única forma de hacerlo es corriendo por debajo de las dos horas” Actualmente Kipchoge ostenta el récord del mundo en maratón en 2:01:39.

Así que cuando recuerdo esto me digo a mi misma, yo no quiero impactar a tanta gente pero si demostrarme que  se puede ser fuerte y resistente y pintarme un panorama diferente para el futuro, y si es posible con un poco de suerte crear un poco de conciencia y quizás interés en que  la forma en que envejecemos es un concepto que definimos nosotros, llevo más de cuatro décadas amando el deporte, pero apenas hace un par de años me comprometí más seriamente a mantenerlo cerca de mi vida por todas las bondades que me ha aportado, no me permito pensar que porque tengo 52 años hay cosas que ya no debo hacer y creo que nadie debería permitirse pensar que la edad es un impedimento para hacer cosas. Conozco un montón de mujeres con mas años arriesgándose a incursionar en nuevos caminos.

Somos una nueva generación de hombres y mujeres “envejeciendo” de manera distinta de como vivieron nuestros padres y con una gran ventaja sobre ellos, prácticamente podemos decidir en qué condiciones queremos envejecer, la tecnología desarrollada nos lleva a conocer y prevenir en algunos casos algunos patrones de enfermedades, la información sobre los hábitos alimenticios y de salud y la cantidad de libros acerca de un pensamiento positivo todo se encuentra casi al alcance de la mano. Vivimos en un mundo lleno de oportunidades, con sus muchas malas cosas también, pero porque no ver lo bueno y dibujarnos un mejor presente y un futuro alentador.

Corrí por 9 horas con 50 minutos, tuve la suerte de ir acompañada gran parte de la ruta por una mujer extraordinaria que fue mi “pacer” y con quien las casualidades de la vida me cruzo ese día, tuve casi 60 km de buen ritmo, paisajes increíbles y una charla motivacional con una mujer fuerte casi veinte años más joven que yo.

Ese día supe que no habría distancia que no pudiera correr, fue tan emocionante darme cuenta de lo bien que me sentía, ni un solo pensamiento de temor vino a mi cabeza de duda cuestionándome si acabaría, cerca del kilómetro 50 tuve un calambre y me di cuenta que la cabeza se puede entrenar mejor que el cuerpo, mi nueva amiga me dijo esta es la parte en que el cuerpo se queja pero la mente lo levanta, mientras estiraba la pierna y me untaba pomada para el calambre me dije falta tan poco y le pedí a mis piernas que fueran fuertes y no se rindieran, increíblemente después de eso tuve 10 últimos kilómetros muy buenos, pudiendo correr a todo lo que daba mi corazón, mientras disfrute de las vistas de nuestros volcanes y de un campo lleno de margaritas silvestres.

Así que recordé ese párrafo leído en el libro que escribió Kristin Armstrong hace algunos años acerca de las razones más importantes por las que las mujeres corren.

“Correr está conectado a mi familia, mi crianza, mi vida espiritual, mi estado de forma, mis amistades, mi salud, mi cordura y mi paz. Yo puedo aclarar mi mente y resolver problemas cuando corro, o encontrar la paz sin saber cómo. Puedo encontrar la belleza, o al menos la redención, no importa lo que pase”

¿Cómo te vislumbras envejeciendo tú?

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *